viernes, 27 de septiembre de 2013

La "contranovela"

2 de marzo de 2012
No sé si les haya pasado en alguna ocasión en la que comienzan a confundir la realidad con la literatura que tienen presente en aquél momento, sumergiéndose en un ambiente muy poco claro y ambiguo y adoptando emociones y sensaciones que te pueden producir el hecho de leer a un determinado escritor o alguna de sus obras. Seguramente éste es uno de los tantos objetivos a los que puede aspirar un escritor: llegar a crear junto con el lector una realidad adyacente a la realidad vivida y a la realidad empírica. Justo ahora estoy leyendo la gran novela de Rayuela de Julio Cortázar y me encuentro en una situación un tanto parecida a la que les estoy comentando en las líneas anteriores, supongo que es una sensación que puede convertirse en un arma de doble filo. Si nos montásemos dentro de una postura ética y analizáramos a la literatura con un enfoque objetivo y racional, podríamos  permitirnos, como lectores, el hecho de aceptar estar en la tela de juicio situándonos en situaciones donde nos sumergimos entre los personajes de una novela, con la posibilidad de llegar a confundir la literatura con nuestras vida o simplemente aceptarla y separarla de nuestros actos cotidianos.
La novela de Rayuela (la cual estoy a punto de terminar) es una fabulosa obra que nos remota a un lenguaje y un ambiente distintos a los que normalmente podríamos estar acostumbrados a leer en una novela. Para empezar, el autor rompe con la estructura clásica de escribir dentro de los autores del siglo XX en donde te permite leer su obra desde varias perspectivas y formas, además, el lenguaje que utiliza se convierte en un rompecabezas que nos obliga a leerla con una visión en la que podamos platicar con el autor y entender, al mismo tiempo, el contexto donde se lleva a cabo la novela. Me parece que Cortázar (puedo estar equivocado pero es una simple intuición) hace una tremenda crítica a la crisis por la que la literatura del siglo XX estaba pasando, una crítica a los escritores patito y a los lectores efímeros o lectores-mujeres como bien ya los menciona aquí en esta obra de Rayela. El autor se introduce al texto a través de ciertos personajes haciendo una crítica de la literatura barata y proponiéndonos una nueva en donde las posibilidades del lector se vuelven infinitas, nos demuestra que una simple historia o novela se puede convertir en un complicado texto literario que nos obliga a pensar y reflexionar, a reír y a frustrarnos, a sentirnos a fines con algún personaje o a despreciarlo desde el punto más interno de nuestro organismo.
Es por ello que si no lo han hecho, les recomiendo esta fantástica novela (cómica, trágica y romántica) para que hagan de ella una nueva forma de lectura y, si es posible, de vida. Si ya la leyeron, pues no queda más decir que la vuelvan a leer porque seguramente encontrarán en ella nuevas aventuras y sucesos que les harán sentir cómo un pequeño acto dentro de la literatura puede aspirar a ser uno de los más grandes triunfos a los que puede aspirar un simple ser humano como tú y como yo.
Saludos.
Daniel