jueves, 1 de marzo de 2012

diferencias entre dos realidades...

1 de marzo de 2012
Sin duda alguna, la formación universitaria aquí en España no dista mucho de la educación en México pareciéndose a ésta en muchos aspectos. De hecho, me atrevería a decir que el nivel, en algunos casos, podría ser inferior al de nuestro querido y desordenado país. Aquí, a pesar de que la gran mayoría de los profesores son Doctores, las clases pierden mucho interés y se tornan en cátedras aburridas donde se explica un tema durante hora y media o dos horas y, si tienes suerte, una o dos personas se animan a preguntarle algo al profesor haciendo la dinámica de la clase un poquito más activa y menos teórica, y si en México creemos que las universidades (en especial las privadas) se han convertido en instituciones educativas cada vez menos personalizadas, aquí en España nos llevan una gran ventaja significativa.
Algunas de mi clases son magistrales en aulas que parecen auditorios y tienen una capacidad como para doscientas o (quizá) más personas y donde la dinámica es la siguiente: a) en un primer momento llegan los alumnos cinco o diez minutos antes de iniciar la clase, dejan sus abrigos en los percheros que hay por toda el aula, se sientan los fresas del lado derecho (como los conservadores en el parlamento francés) y los más “abiertos-hippies-o-lo-que-pretendan-aparentar” del lado izquierdo (lo pongo entre comillas porque no dejan de ser abogados); b) ya instalados en su aposento, se ponen a platicar y el aula se convierte en un verdadero mercado la cual tiene una pésima acústica que hace rebotar todos los sonidos posibles, en ese momento yo estoy sentado viéndolos o tratando de leer algún libro; c) después de un momento, entra el profesor y todos comienzan a callarse, el Doctor acomoda sus materiales y hace algún ademán para indicar que la clase va a comenzar; y d) por último, todo mundo saca sus “ordenadores portátiles” y mientras el profesor está explicando todos están escribiendo al pie de la letra y tal cual lo que está explicando el mentado doctorcito. A veces me impresiono mucho porque ya ni sé qué es lo que están apuntando porque, para ser verdad, carece de toda importancia y los alumnos siguen escribiendo como si tuviera la importancia o simplemente no se dan cuenta de lo que escuchan y escriben todo sin saber el porqué lo hacen.
Bueno, basta de críticas porque, seguramente, en México tenemos una lista muy larga que tampoco nos beneficia ni posiciona en un lugar decente a la educación que estamos recibiendo. Lo que quería comentarles es que me llamó mucho la atención la calidad de las clases y el hecho de ligar a Europa con el primer mundo. Bueno dicen que de Europa, España son como el país más “coachalotes”.
Pero hay otro aspecto que me ha llamado mucho la atención durante mi estancia en estas tierras, un aspecto que a mi parecer, une a los estudiantes y, en general, a muchos españoles que luchan por impedir que siga desmoronándose poco a poco su gran Estado. Cuando fui por primera vez a la Universidad, me impresionó mucho que todo el campus esté lleno de letreros y consignas donde los estudiantes buscan reivindicar sus derechos como estudiantes y como ciudadanos españoles. En especial, el edificio de rectorado está lleno de letreros que dicen: “Rector protege nuestra universidad”, “No más recortes” o “Nuestros derechos están siendo pisados”. Un poquito para contextualizar a los que no estén enterados, pero una de las causas de tanta indignación del pueblo español se debe a que el nuevo gobierno del señor presidente Mariano Rajoy y su partido de derecha (PP), acaban de sacar varias reformas en donde una de ellas hace una reducción del presupuesto de la Universidades Públicas en un 13%. Se me hace muy chistoso como la dinámica cambia en México donde los altos mandos de la Universidad (en concreto la UdeG) son quienes convocan a los estudiantes para “luchar” por sus derechos y en contra de la falta de presupuesto que se otorga del Estado a dicha Universidad. Aquí en España, es el pueblo quién se organiza y se levanta para indignarse en contra del Estado y en contra de todas las nuevas reformas políticas, laborales y demás que están cambiando la estructura del país. Aquí, es la gente y los estudiantes quienes organizan movimientos para rescatar su educación pública, quienes se quejan por los cambios y se plantan en la Universidad quedándose a dormir en manifiesto de sus inconformidades. En las manifestaciones que me ha tocado asistir por la nueva reforma laboral veo que el pueblo es el que se une gritando:
“de norte a sur,
de este a oeste,
la lucha sigue,
¡cueste lo que cueste!”
Es la gente la que se solidariza sin importar raza, nivel educativo, religión o edad, aquí puedes ver niños o personas mayores a los 60 años gritando las consignas y proclamando un cambio en la élite de poder. “¡Basta ya…de represión policial! ¡…de recortes en la enseñanza pública! ¡…de paro juvenil!”. Ellos afirman que se debe parar a los institutos y organizar manifestaciones y concentraciones. De esto último no estoy muy seguro qué tanto pueda funcionar o haga reaccionar a las autoridades, pero de lo que sí estoy seguro, es que me ha tocado ver una sociedad un poco menos fragmentada o, tal vez, mucho más vulnerable a los cambios estructurales hechos a raíz de sus gobernantes que se une y proclama otra forma de vida un poco más digna y (como dirían ellos) menos precaria.
Saludos.

viernes, 24 de febrero de 2012

por los pasillos de la UAM..

Hola a todos, ¿cómo les va?,
Pues miren, por acá la cosa está mejorando, cada día entiendo un poco más la forma de ser de los madrileños y de cómo es la vida por estos rumbos. Hoy, un profesor llegó y todo mundo se metió al salón, yo estaba leyendo y, por supuesto, no me di cuenta que ya todos estaban adentro así que rápido corrí cuando me di cuenta y pedí permiso para entrar a pesar de ser diez minutos tarde. El profesor nada más hizo un gesto y supuse que sería aprobatorio. Me senté y el profesor se veía algo cansado y enojado, pues es una persona ya mayor que al parecer se irrita muy rápido. El punto es que calló a todos y preguntó que quién había visto la película (¿qué película?). Yo no había visto nada… le pregunté por la película y no me respondió pero no le presté mayor atención. En ese momento, el salón se alborotó un poco y el profesor parecía enfurecer su ira siendo que no muchos lo notaban. De pronto, estalló en un grito de cólera e ira y volvió a preguntar por la película, y en ese momento una niña Erasmus[1] (Francia) le dijo con un tono un poco incompetente: “pero yo he buscado la película y la verdad es que no la encontré en internet”. Lo mejor hubiera sido que la chica Erasmus se hubiese ahorrado ese comentario y que todo el salón estuviera callado. El profesor se enrojeció y tenía una mirada de odio y desprecio hacia quién acaba de hablar y, por supuesto, para todo el salón que parecía no poder dejar de hablar. De pronto, se oyó un grito que hizo callar a todo el salón: “¡Ese es el argumento más estúpido que pueden tener!… ¿cómo es posible que siendo universitarios, no hagan la tarea porque simplemente no la han encontrado en internet? (parecía que mientras hablaba y nos regañaba, se enojaba aún más) ¡esos son el tipo de comentarios que pueden hacer que sean expulsados de mi clase, e incluso de la Universidad!, ¡son universitarios, qué traen en la cabeza!, existen bibliotecas donde se pueden rentar, o en la calle comprar, no quiero volver a escuchar que alguno de ustedes me venga con una escusa similar a la que acaban de escuchar… ¿¡quedó entendido!?”. Todos callamos por un segundo y luego volvió a escupir unas tremendas palabrotas que hicieron que por un momento me sintiera un poco mal. “¿Quién no ha visto la película?” Les queda claro que entre los alumnos que levantaron las manos, desde luego, estaba yo. Lugo volvió a gritar con una voz espeluznante: “¡¡¡FUERA!!!”. Y nos salimos.
Nos salimos de la clase como unos seis o siete estudiantes. Yo pensé que era algo normal pero todos parecían estar muy confundidos de la extraña actitud de aquél hombre. Yo pregunté sobre la película pero, obviamente, nadie de los que fuimos sacados sabía nada de la película al igual que yo. Todos empezaron a caminar rumbo al centro del edificio de la facultad de derecho y yo me les uní porque la verdad es que no tenía nada que hacer y quería conocer gente nueva. Estuvo muy bien, porque conocí a Diego. Bueno ya lo había visto y había cruzado dos o tres palabras con él en alguna otra clase pero nunca una conversación como las que comúnmente se tienen cuando uno está socializando. El muchacho iba liando un cigarrillo y me dijo que si quería ir con él. Yo lo seguí. Nos dirigimos hacía un aula que estaba cerrada, pero él tenía llaves. Al abrir la puerta quedé impresionado, era un cuartito (me recordó al cuartito del CAIC) como del tamaño a un aula del ciencia que estaba todo tapizado de letreros y pósters de protestas y manifestaciones, de llamados comunistas y luchas contra el sistema. Resulta que era un cuarto el cual, la Universidad les había otorgado a un sector de la escuela que se dedican a buscar alternativas congruentes a la opresión del sistema, son los que encabezaron el movimiento del 15M y ahora están retomándolo, porque según dicen, la cosa se pondrá mucho peor por estos días. Ahora están apoyando a los estudiantes de Valencia que acaban de ser golpeados por la policía y se dedican a convocar a personas para ir a marchas y protestan contra las medidas “autoritarias” que el gobierno está tomando en su contra; también están sumamente enojados con las medidas que el gobierno del partido PP está tomando como la reforma laboral donde los trabajos se vuelven, como dirían los españoles, más “precarios” y donde hay más maneras para que el patrón pueda despedir sin indemnizar ni tener que lidiar contra los sindicatos. Además, la reforma busca mayores tasas de empleo pero hay reducido en un 13% a la educación pública y, además, les han quitado el seguro social a los trabajadores ¿qué más podrían pedir para no quejarse? Bueno, pues hasta yo he asistido a dos manifestaciones y eso que no conocía a estos muchachos revolucionarios.
Pues bueno, la anécdota del profesor cascarrabias se convirtió en una buena experiencia para conocer otra historia diferente a la nuestra, otra historia diferente a la que nos llega directamente de los medios, se convirtió en una oportunidad de conocer personas diferentes a las que normalmente veo en clases, que me han llevado y confiado un espacio dónde múltiples de sectores y grupos sociales se juntan para conspirar y buscar una alternativa a las autoridades y al gobierno en turno que junto con la Unión Europa están dejando en la calle a millones de personas que antes tenían por lo menos un techo y un sitio donde poder descansar.



[1] Erasmus es un tipo de beca de intercambio en toda Europa que los estudiantes utilizan normalmente. A mi modo de ver es la mayor oportunidad que tienen para tomarse un descanso en la carrera e irse de fiesta durante uno o dos semestres.